domingo, 7 de septiembre de 2014

LA HISTORIA (I). EL PARTO

Es una larga historia...

Darío fue un niño deseado, esperado con ansia y su embarazo me hizo rozar el cielo de felicidad. Me cuidé, me mimé, me conecté con él y con mi naturaleza de madre y todo fue bien. Tuve un embarazo sin problemas, sin estrés y dediqué todo mi tiempo a prepararme para el momento de recibir a mi bebe.

Fue un embarazo muy intuitivo, no me preguntes por qué pero supe que estaba embarazada desde antes de hacer cualquier prueba. Igualmente supe que era un niño más o menos desde la semana 12... parece una tontería, pero yo lo sabía. Me preparé física y psicologicamente para mi parto... a conciencia... pero nunca pensé en lo que vendría después.

Un 17 de agosto de 2011 (día en que salía de cuentas) amanecí con un sangrado importante, no tenía contracciones, no estaba de parto, solo sangré, me asusté y me fui para el hospital. Solo quería saber que mi bebé estaba bien. Ante la imposibilidad de determinar el origen del sangrado me propusieron provocarme el parto con Oxcitocina. Estaba fuera de cuentas, mi bebé estaba bien y podrían explorarme para detener el sangrado así que me puse en manos del personal médico y confié en que todo saldría bien. El miedo se me reflejaba en la cara, no debía ser así, yo me preparé para un parto natural, con sus contracciones, sus respiraciones y sus largas horas de dilatación, pero las cosas no siempre son como las planificas.

A pesar de lo intervenido de mi parto, todo fluyó con bastante "normalidad"... bueno lo cierto es que fue muy diferente a como me lo esperaba. Esperaba sentir un dolor atroz, esperaba contracciones fuertes y duras de soportar, la oxcitocina puede proporcionarte un parto duro... pero no fue así. Dilaté con bastante facilidad, no sufrí, casi ni lo noté cuando ya estaba de tres centímetros y ni siquiera sabía identificar que era una contracción para entonces. El parto se fue intensificando y lo que debían ser contracciones fuertes se asemejaban más bien a orgasmos fuertes... si, orgasmos intensos que me proporcionaron un dolor placentero, vamos, lo que nunca pensé que sentiría. Me propusieron ponerme la epidural y yo estaba dispuesta a no usarla, pero nuevamente me dejé mal aconsejar por el personal médico... si hubiera sabido en aquel momento lo que se ahora...

Bueno la cosa fluyó sin más problemas y tras 5 horas de contracciones llegó la hora de empujar. Apenas podía creer que ya fuera el momento, si ni me enteré... pero empujé, empujé y mi niño llegó al mundo...

Fue un momento entre mágico y extraño... me costó darme cuenta de que ya había nacido, pero cuando lo pusieron en mi regazo y abrió sus ojitos me derretí de amor hacia él. Todo había ido bien, o al menos eso parecía. Un único punto en el periné y lista para ir a la habitación. Estaba feliz, borracha de hormonas que me tenían alerta a pesar de que llevaba 24 horas sin comer y acababa de tener un bebe... jamas lo olvidare.

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