Ya tenemos diagnóstico... ya podemos asumir... ya podemos llorar, pasar nuestro duelo, superarlo, normalizarlo y aprender como se vive esta nueva vida... YA PODEMOS RESPIRAR porque esa angustia que oprime el pecho se transforma en otras emociones, confusas pero no opresoras. Ahora toca dejarse llevar...
Darío está por fin en el CAIT, está en las mejores manos, los mejores psicólogos, avanza de forma increíble, ya empieza a hablar, es listo, trabajador... cada día me mira un poquito mejor, en el cole trabajan conjuntamente con nosotros y con sus psicólogos... todo está en marcha, estamos en el camino correcto...
El diagnóstico supuso para mi una liberación profunda. Es irónico pensar como puede uno sentirse aliviado cuando te dan la noticia de que tu hijo tiene TEA, pero yo ya lo había asumido meses antes de que esas siglas salieran de la boca del profesional de atención temprana y me permitió delegar, me permitió frenar, dejar las riendas en manos de otros para centrarme en parir a un bebe que estaba a punto de llegar a un mundo difícil de prever y lleno de caos e incertidumbre... y delegué, fui soltando en mi marido, en los psicólogos, en la guardería, en los abuelos... y le di el pecho a mi hija que no tenía la culpa. Sentí la maternidad relajada de un bebe normal tirando a "bueno" mientras el caos se instalaba en nuestras vidas y aprendíamos a generar herramientas para combatirlo.
Lo mejor de esta época fue la satisfacción de ser madre, porque mi maternidad había estado llena de obstáculos, de agridulces, de sentimientos encontrados y con el TEA encontré la maternidad... que importante es emponderarse, crecer, saber...
Mientras la crianza de Irene se desarrollaba sin incidente alguno, fui conociendo a un niño sorprendente y un nuevo mundo excitante, dificil, duro, pero todo un reto para mi mente obsesiva con necesidad de conocer todo y dar respuestas a la ansiedad.
Si, he aprendido muchas cosas en este proceso, he crecido y ya no soy la misma. Mis marcas de guerra me acompañan y mi dolor es ahora fortaleza. He aprendido a lucir con orgullo mis estrías, mi flacidez y hasta mis ojeras. Si... se puede decir que he madurado, o envejecido jajaja según se mire... pero estas cicatrices me hacen única y poderosa
Explico "poderosa": me siento poderosa porque tengo el poder de transformar mi entorno, de influir en él hasta conseguir que lo hostil sea mas amable para mis hijos. He leído todos los libros que han caído en mis manos, he trabajado con Darío y me he dejado guiar por los profesionales con la motivación que solo una madre determinada puede desarrollar. Y he aprendido tanto....
- He aprendido que los días son cortos, cortísimos.
- He aprendido a centrarme en el aquí y el ahora y prescindir de futuribles inciertos.
- He aprendido a no angustiarme más que por lo que realmente importa.
- He aprendido a deshacerme del rencor, el dolor y la ira... la hago una pelotita y la encesto allá donde no me moleste más de lo estrictamente necesario.
- He aprendido que no existe una sola forma de casi nada, la diversidad es un regalo, es excitante, es enriquecedora y es un mundo interesantísimo lleno de oportunidades de aprendizaje que ni imaginaba antes del TEA.
- He aprendido que los detalles son importantes, IMPORTANTÍSIMOS.
- He aprendido que no hay una única forma de amar, ni de sufrir, que no hay una sola forma de hablar, ni de expresar y que la comunicación es muuuuuucho más de lo que aprendí en la Universidad.
- He aprendido a explorar mis límites y hacerlo con salud.
- He aprendido QUE PUEDO SER POSITIVA... QUE SOY POSITIVA aunque he vivido toda mi vida con la etiqueta de pesimista.
El secreto de una mente equilibrada es negarse a morir en vida. Siempre he sido REALISTA, no juego a engañarme a mi misma y eso también es una herramienta que he aprendido que tengo y ha sido fundamental para mi hijo. Pero no debemos confundirlo con pesimismo, yo soy POSITIVA, porque me niego a que el TEA dirija mi vida, porque no le permito que me robe a mi hijo y la esencia de la maternidad, porque me quedo siempre de lo malo con lo mejor y porque al final del día, cuando estoy exhausta después de una lucha encarnizada contra el mundo hago balance y escojo el momento mas bonito, ese pequeño logro, esa pequeña batalla ganada, ese beso, ese abrazo, el brillo de una mirada... el detalle... siempre el detalle, el mundo en miniatura alimenta cada jornada el alma luchadora.
Mis sueños... no son fantásticos, me conformo con ser capaz de mantener mi mente saludable y limpia de pensamientos tóxicos, porque los sueños que persigo están en la vida misma. No puedo cambiar el mundo pero pretendo cambiar mi entorno a través de los detalles...
Soy Docente, Madre y Lectora activa ansiosa de aprender y hacer aprender, divulgar las verdades del TEA es mi lucha ahora y sobrevivir a las frustraciones a través de los grandes detalles que la vida me brinda y mis hijos me muestran.
Me nutro de recuerdos, de roces, de palabras y de logros... los que me ofrecen los detalles y soy feliz a pesar del caos, a pesar del tiempo y a pesar del tea.
Cada día una aventura, cada día un logro, cada día un beso y una vida llena de días para encontrar mil detalles para mi caja del recuerdo.
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