Primera vez que aparece mi pequeña en este blog... por fin me permito hablar de ella....
Me quedé embarazada justo en el momento en que se materializó la sospecha de que Darío no era un niño como los demás y viví el primer trimestre de mi embarazo en esa lucha contra el mundo y contra mi misma sin contar aun con la conciencia de que se trataba de un trastorno genético y posiblemente hereditario...
Fue un embarazo deseado, mi marido y yo queríamos darle un hermano/a a Darío, y aunque ya sabíamos que tendría un diagnóstico y tras recibir alguno erróneo, tuvimos claro que debíamos proporcinarle y proporcionarnos mas hijos que nos ayudaran a normalizar a todos, y por que no decirlo, fue producto del amor y también de la ignorancia... de no ser conscientes de qué era lo que tendríamos que afrontar. Si entonces hubiera sabido lo que se ahora posiblemente no me hubiera quedado embarazada, pero jamás me alegraré tanto de haber sido ignorante.
Viví todo el estresante y desgarrado diagnóstico embarazada de Irene, fue duro, lloré, luché y me desgasté durante ese embarazo y a los 7 meses aun no era consciente de que estaba esperando un bebe.
Mi niña fue un tesoro desde el mismo momento en que la concebí, pero las circunstancias me llevaron a un proceso depresivo, de gran ansiedad que me obligó a dejar el trabajo y coger una baja laboral incapaz de soportar más estrés. Temí no solo por el niño que tenía delante y su futuro, sino por la niña que venía y que estaba soportando conmigo todo esto, todas mis lágrimas, mi angustia, mi desconexión, mi estrés, mi miedo, toda mi crisis, la peor de mi vida...
Cuando estaba llegando al tercer trimestre de embarazo tuve que buscar ayuda profesional para conectarme con mi condición de embarazada y tomar conciencia de que la pequeña que crecía en mi vientre me necesitaba, y que no podía hacerle pagar todo esto. Necesitaba estar fuerte para recibirla y amarla como ella se merecía, ella no tenía la culpa de llegar a mi vida en estas circunstancias y merecía una mamá que cubriera sus necesidades y lo trabajé para conectarme conmigo misma y para evitar ser arrastrada por una depresión post-parto. Me puse en manos de una psicóloga experta en maternidad y desahogué mis demonios. Ella me ayudo a sanarlo y a fortalecer mi condición de mamá.
Y llegó el día del parto...
Irene fue buena hasta para nacer, dos falsas alarmas prepararon mi cuerpo para un parto rápido y natural. Y cuando llegó el día, no me asusté porque pensé que era otra falsa alarma, así que sumamente relajada, limpié y ordené toda mi casa mientras tenía contracciones cada vez mas regulares. A las 8 de la tarde las contracciones se pararon y asumí que sería otro día. Me acosté a las 11,30 después de una ducha calentita, y nada más tocar la cama... llegó... contracciones cada 5 minutos, regulares y claramente identificables, nos preparamos y al hospital. Rompí la bolsa en la puerta de la sala de exploración y aun así, la "chica" (nunca mejor dicho debido a lo joven que era) me dijo que no estaba dilatada!!!! flipe, y me mandó a una habitación a dilatar. Eran las 2,15 de la madrugada, ya estaba muy incomoda y me senté en la cama a tener mis contracciones concentrada en abrirme... LO LLEVABA BIEN y aunque ya eran intensas no perdí la compostura. El parto se nos vino encima en cuestión de media hora, empecé a tener ganas de ensuciar y me fui solita al WC, pero aquello era otra cosa ¡¡¡¡IRENE ESTABA AQUI!!!!. Me recompuse como pude, y agarrándome a las paredes salí y grite "¡QUE VENGA ALGUIEN YA!!!!"
Llegó un muchacho que comprobó que la niña estaba naciendo y me dijo que nos íbamos para paritorios ya, que no respirara, que no pujara, que la niña nacía ya. QUE NO EMPUJE... COMO SI EN ESE MOMENTO MI CUERPO FUERA MIO!!!! No se puede luchar contra la naturaleza y en el camino, en mitad de un pasillo NACIÓ... y sufrí el miedo de que no me atendió nadie... ¡¡¡¡POR FAVOR DECIDME QUE ESTA BIEN!!!... Y la escuche llorar y respiré y fue sublime, me sentí tan poderosa, fue salvaje, animal, natural como la vida misma y fue genial... me inundó un torrente de hormonas que me hubieran hecho levantar un camión y la amé desde el mismo instante en que la cogí... Jamas olvidaré ese momento... y lo tengo clarísimo, si tuviera que parir otra vez seria así... mi hijo, yo y la naturaleza, sin químicos, sin extraños, sin nada que no sea necesario...
Creo que una de las claves de que mi frágil psicología sobreviviera los primeros meses de vida de Irene se debieron plenamente a este momento, la oxitocina hizo su efecto y mi hija ocupo su lugar, el que tenía destinado, dió justo en el blanco de mi corazón y mi cerebro... FUE BESTIAL!!!
No hace mucho leí que se habia comprobado cientificamente que durante el embarazo algunas celulas del feto viajan hasta el cerebro de la madre y se instalan alli transformado su estructura. Yo doy fe de que esto es cierto, Irene se instaló en mi para siempre, no creo que ella jamás sea consciente del impacto que ha causado en nuestras vidas y especialmente en la mía... vino al mundo a hacerme sentir MADRE!!
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