martes, 23 de febrero de 2016

CUANDO LOS DÍAS SON INTERMINABLES

Hoy necesito hablar de la frustración...

hay momentos en toda maternidad en la que las cosas se hacen tan cuesta arriba que parece que no vas a llegar, mi maternidad no es diferente y lo sobrellevo como todas, unos días mejor y otros peor.

Sin embargo hay un punto de frustración que me puede, LA IRRACIONALIDAD, esos momento en los que tus hijos toman el control y no hay nada que tu racionalidad de adulto pueda hacer, esos momentos en los que realmente pierdes el timón del barco y vas de una orilla a otra sin poder entender que pasa. Estos momento que todas tenemos yo los vivo verdaderamente mal... mi mente racional y lógica y mi obsesiva necesidad de control hacen que la frustración sea mas fuerte que yo...

Hay muchas reacciones y acciones de mis hijos que me llevan al limite, la rebeldía, las pataletas, los caprichos y sus amenaza de "que te la lío parda"... Miles de momentos, días enteros que ponen a prueba la paciencia de cualquiera. Pero, dadas las circunstancias que me ha tocado vivir no me ha quedado mas remedio que aprender a controlar mis impulsos. Hemos pasado incontables horas con profesionales, psicólogos y terapeutas de todo tipo que básicamente te ayudan a relativizar... respira hondo, ármate de valor y sitúate a un nivel adulto, no pierdas la calma, ten paciencia, ¿Realmente merece la pena? ¿Qué ganas?... herramientas que poco a poco modelan tu conducta hasta que encuentras el equilibrio mental para controlar y controlarte... por el bien de los niños... yo lo he hecho, he desarrollado mil estrategias que hacen que mi día a día sea tan normal como en de cualquier madre normal... 

Pero reconozco que mi punto flaco está en las comidas... ¿Como se hace??????? Niños mal-comedores hay miles, el mío une todo un coctel de dificultades que hacen la comida una batalla que pierdo a menudo y desestabiliza mis chacras: 

- Por un lado tenemos el ya conocido TEA que hace que el acceso a la comprensión de mi hijo y la comunicación con este sea un reto.

- A esto hay que sumarle un componente de hipersensibilidad en la boca que hace que la comida sea para Darío un momento desagradable. Los ascos, las arcadas, y los gritos son el pan nuestro de cada día

- Y un fuerte componente conductual que parte de una gran necesidad de control

todo esto combinado hacen del momento de la comida la peor de las luchas. Una lucha contra un dragón de dos cabezas, por un lado la lucha con Darío y por otro la lucha conmigo misma, contra mi ira, contra el impulso de explotar, y contra la preocupación que toda madre de un hijo mal-comedor arrastra ¿Como sobrevive con lo poco que come?

Cuando tu hijo decide que no va a comer, piensas "ya comera" y pasa la cena, y llega otro día, y ese dia tampoco come, y pasa otro día y tu empiezas a angustiarte, y sigue sin comer, no sabes que inventar, al cuarto día dudas de todo y flaqueas, pero tu hijo se empeña en seguir sin comer, y no va al baño y piensas "este niño se me pone malo"...

La impotencia, la inseguridad, la culpabilidad y la preocupación... reconozco que no tengo herramientas para afrontarlo con un mínimo de salud mental. Y decides negociar, y le das el yogur con tal de que al quinto día no tengas que tirar todo el plato a la basura...

Y el dia que decide comer tres cucharadas de sopa, haces una fiesta y si encima te pide pan ya te sientes feliz.

Es duro... en una tortura, y el peor de los trabajos que realizamos pacientemente con el tanto en casa como en el cole y es LA ASIGNATURA PENDIENTE... ojalá pronto pueda escribir que esto esta superado.

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